Cuando aceptamos al otro tal como es, sin rechazo a su conducta, en realidad lo que estamos haciendo es aceptarnos a nosotros mismos, a aquel patrón de pensamiento que teníamos sobre su conducta. Lo que pensamos del otro, no es el otro. Es nuestro pensamiento. Nuestra interpretación.
Si por ejemplo pensamos que alguien es muy quejica y lo rechazamos, en el momento en que lo aceptamos, no lo estamos aceptando a él, estamos aceptando nuestra mirada hacia él. Estamos aceptando que nosotros teníamos un tipo de pensamiento (juicio, crítica) en el que no cabía ese tipo de conducta pero del que ahora somos conscientes. Hemos aceptado lo que el otro nos mostraba de nosotros.
¿Qué está sucediendo en realidad? Que nos hemos perdonado. Independientemente del otro. Nos hemos dado cuenta que teníamos ese mismo tipo de pensamiento. Nos hemos reconocido y lo hemos aceptado.
Difícil ejercicio Alex! A posar-ho en practica! Merci!
Si! A tope con ello! Es qüestió de pràctica! 😉